No te había contado, pero hace unos meses que he vuelto a estar al 100% en mi trabajo. Bueno, más bien al 90%, porque al 100% aún no llego.

Después de una baja tan larga, y tantas cosas vividas que se salen de lo «común» y lo «normal», cuesta volver a centrarse en lo cotidiano. Cuesta volver a coger el ritmo físicamente, y más aún mentalmente. Pero estoy muy feliz por haber retomado mi faceta profesional  Es una parte más de mi vida, y también es necesaria.

Yo sé que ahora soy más lenta para algunas cosas, y que tengo memoria de Dory (por el famoso «chemo brain», efecto secundario de la quimio). Sé que mi actividad física tiene algunas limitaciones por la movilidad y fuerza de mi brazo derecho. Sé que mi apariencia física cuenta mucho de lo que llevo vivido. Y sé que cada 3 meses tengo que dejar de trabajar un par de días para ir al hospital a hacerme mis pruebas y revisiones.

Pero ahora tengo aptitudes y capacidades que antes no tenía. Se priorizar mejor. No me rindo nunca. No pierdo tiempo ni energía en cosas inútiles. En esencia creo que soy ahora «más valiosa» por esta lección extra que me ha dado la vida. Como persona y como profesional.

Digo esto porque me entristece el caso de muchas compis, que cuando quieren recuperar su faceta profesional, se encuentran con una carta de despido, por parte de empresas impresentables que no quieren «empleadas enfermas». Ojalá un mundo más humano, donde no pasen más estas cosas…